El sábado, la sala de conferencias del hotel Holiday Inn volvió a colmarse de jóvenes, esta vez aquellos comprometidos en el trabajo de liderazgo juvenil. El taller fue dictado por tres reconocidos oradores.
El pastor Sergio Belart habló sobre el altar del sacrificio. "Se necesita un liderazgo juvenil que tenga carácter" expresó. Como le sucedió a Jesús en el monte de Getsemaní, antes del momento más duro de su vida, se sube solo al lugar del sacrificio. Así también como Jesús, es en el desierto donde puedes morir o sacar lo mejor q tienes dentro. Llénate de la Palabra de Dios para no venderte fácilmente. "En un mundo donde todo tiene precio podemos elegir ser hombres y mujeres de valor". Las pruebas nunca serán buena razón para abandonar. Concluyó diciendo que "el desaliento encuentra excusas, pero la pasión siempre encontrará un camino".
Abraham Pérez, fundador del ministerio juvenil "En la línea de batalla", expresó que los líderes debemos ser, como está escrito en el libro de Proverbios, previsores como las hormigas, "lo que Dios te dio, como te lo dio, úsalo ya", comienza poco a poco para cuando venga el invierno. Como los conejos, que a pesar de ser débiles tienen su casa en la piedra. "No se te ocurra planear tu vida dejando a Jesús fuera... en el día malo podrás refugiarte en la Roca". También como langostas que salen por cuadrillas y arrasan. La unidad lleva a la conquista, sin ella no habrá avivamiento. Por último como la araña. Si ella, siendo pequeña e insignificante vive en los palacios de los reyes ¿Dónde Dios no va a ponerte a ti? "Aprende el arte de hacerte pequeño".
Cerrando el taller Juan Vereecken afirmó que para ser líder hay que tener un deseo profundo de serlo, ya que es un proceso que dura toda la vida. Los títulos y posiciones no te hacen un líder, liderazgo es influencia, para lograr que los demás logren su máximo potencial. Dio tres puntos para liderarte a ti mismo:
1-Tomar tiempo en la Palabra de Dios.
2-Pasar tiempo con gente mejor que tú.
3-Entrar en situaciones que te incomoden, presionen y demanden.
Durante más de dos horas la Presencia de Dios nos acompañó y los concurrentes permanecieron atentos hasta el último minuto a las palabras de experiencia de los oradores. |